viernes, 31 de agosto de 2012

SOBRE DIOSES Y HADAS MADRINAS


No tengo mucha vida social.
Definirme como tipo solitario sería exagerado, pero me aproximo bastante al perfil. Para estar bien, necesito muchos momentos de soledad.

Pero este verano acompañé a mi familia a la invitación de unos amigos.
Estábamos de pie, en el salón de su apartamento. Entre las piernas de los adultos pasaba la niña de la casa, de unos cinco o seis años, y a cada persona que le prestaba atención le contaba lo mismo: «soy un hada madrina». Iba disfrazada de ello. Con su varita mágica y todo.
Por supuesto, todos teníamos para ella unas palabras agradables, del tipo: «¡pero qué hada madrina tan guapa!»

Qué grandísimo cretino hubiese sido aquel de entre nosotros que le hubiese dicho: «No, no eres un hada madrina, eres una niña jugando. Tu varita mágica no hace ningún efecto. Y la ropa es sólo un disfraz; nada más. Puedes pronunciar todas las palabras mágicas que quieras, pero no conseguirás nada. Eres tan sólo una niña. Además, las hadas madrinas no existen».

¿Por qué les hablo de esa situación social corriente? Y, sobre todo, ¿por qué les cuento mi divagar sobre lo que alguien podría haberle dicho a la niña, ante el asombro de todos, algo que, afortunadamente, no sucedió?
Pues porque algunos quieren hacernos creer que el silencio que se nos pide a los ateos es como ése que todos guardamos cuando una niña nos dice que es un hada madrina, o cuando un niño nos dice que es un coche, con los brazos agarrando un volante imaginario, brom, brom, brom... «¡Qué ganas de decirle a la gente que su dios no existe!, ¡Que cada uno crea lo que quiera! ¡Dejen en paz!». Son comentarios que he tenido que leer o escuchar al menos una decena de ocasiones, últimamente. Y se trataría de comentarios razonables, si en nuestros países el laicismo se respetara.
Si las creencias religiosas formaran parte de la esfera privada de cada uno, si esas creencias se quedaran en las reuniones des sus fieles, en sus iglesias, en sus congregaciones... yo estaría de acuerdo con ese comentario: ¡que cada uno crea lo que quiera!

Y si, ante una desgracia familiar, alguien me dice: «lo único que me tranquiliza es saber que mi marido, mi madre, mi hija... está con Dios», yo no seré tan desalmado como para contestarle a esa persona: «no, no eres un coche»; «no, no eres un hada madrina»; «no, tu dios no existe».
Los dioses juegan ese papel de servir de consuelo, de alivio, para mucha gente. Y creo que así ha de seguir siendo. Que las personas puedan acudir a sus iglesias, a sus mezquitas, a sus sinagogas... en busca de sus consuelos.

Pero el asunto no es tan sencillo. Las hadas madrinas y los coches imaginarios no tienen ningún peligro. ¿Para qué decirles a esos niños la verdad? ¿Qué sacaríamos fastidiándoles sus juegos, bombardeando su maravillosa capacidad de imaginar?
Por el contrario, las creencias religiosas, ésas que constantemente se salen de la esfera privada para invadirnos a todos, sí tienen peligro. El  gran problema con las religiones es que acaparan espacios que van mucho más allá de los consuelos metafísicos...

El Islam no sólo ofrece alivio espiritual en las mezquitas, sino que los imanes pretenden imponer a las mujeres sumisiones que en Occidente ha costado mucho superar. Las mujeres en Arabia Saudí no pueden conducir. Son varios los lugares del mundo dominados por integristas en los que las niñas tienen prohibido ir al colegio. Y no olvidemos que la gran aspiración de muchos musulmanes es extender sus dogmas por el mundo.

Los jerarcas del catolicismo escudan a violadores de niños. Sí, ya sé que queda menos ofensivo llamarlos pedófilos, pero, en este caso, no me apetece suavizar mi tono. Se trata de violadores. Y los protegen. Los envían a monasterios apartados, en un intento de que el mundo se olvide de ellos. Les castigan sin postre, pobrecitos pecadores. Les amparan, les libran de la cárcel, con el pueril argumento de que ya se las apañarán con Dios.
Muy útil, eso de compartir padre imaginario con gente poderosa. Y no me sirve que, para defender su institución, los católicos de buena fe me digan que se trata de casos excepcionales, que la mayoría de sacerdotes católicos no hacen esas barbaridades. No se trata de eso. Se trata de que los que lo hayan hecho, pocos o muchos, tengan que vérselas con un juez. Uno real.

Nuestros concejales, ministros, presidentes de gobierno, jueces, juran su cargo sobre la Biblia y ante un crucifijo. De acuerdo, comparado con los dos puntos anteriores, éste parece menos grave. Pero, muchas veces, ¡los simbolismos son tan importantes!
Señores creyentes, ¿qué pensarían si, a pesar de ser evidente para ustedes que los superhéroes son fruto de la imaginación humana, la mayoría de la población creyera en ellos y vieran ustedes jurar a sus dirigentes sobre un cómic y ante un frasco de criptonita?... «¿Estamos todos locos o qué sucede?», se dirían. «Que guarden sus creencias para sus reuniones privadas de admiradores, por favor».

En definitiva, ¿por qué no dejar que cada cual crea lo que quiera sin más?
            Pues porque de creencias irracionales sin aparente peligro es de donde, por extensión, acaban naciendo los fanatismos insensatos.
            Y porque las instituciones religiosas tienden a crear y a querer imponer  sus propias reglas de juego, al margen de las reglas civiles.

Así que: sí, que cada cual crea lo que quiera, pero en su iglesia.



Si les parece bien, nos vemos en este blog, dentro de dos fines de semana.
            Entretanto, les invito a que sigamos encontrándonos en la página en Facebook de ¿Dónde está Dios, papá?


 

28 comentarios:

  1. ¡Todos los comentarios serán bienvenidos!

    Muchas gracias

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que tal Sr Clemente! Sólo una pregunta, xq dice q.su libro apenas se va a publicar en España, si yo.lo coñpre en un pueblo de México y ya lo estan vendiendo en Amazon aquí en USA

      Eliminar
    2. Porque el artículo es de agosto de 2012 (la fecha figura en el encabezamiento). Espero que el libro le guste. ¡Saludos!

      Eliminar
  2. Saludos Clemente. Sin duda el "cree lo que quieras y deja creer" significa para el creyente una especie de "déjame en paz aunque yo sí puedo no dejarte en paz", ya que luego sus creencias se meten de lleno en la forma de vivir de TODOS. El "respeta las ideas" creo que viene a ser el epicentro del dilema. Pero si la gente se quedara en privado en sus creencias ¿Cómo podrían manipular al resto de la población? total, para eso son buenas las mentiras!
    Carlos Millán

    ResponderEliminar
  3. Que decirte amigo Clemente...siempre de acuerdo contigo en este tema que tanto y tan bien desarrollas, solo hoy, yo añadiria a tu post... " NO A LA EDUCACIÓN RELIGIOSA EN NINGÚN COLEGIO, NO A LOS PROFESORES DE RELIGIÓN " y digo en ninguno, ni público ni privado, LAS RELIGIONES EN LAS IGLESIAS.
    Un abrazo amigo.

    ResponderEliminar
  4. Oscar Barranco: Esperando con ansias la salida del libro!!!!

    ResponderEliminar
  5. Muy de acuerdo, eso es por lo que justamente a veces no puedo dejar de criticar las religiones y creencias de otros, porque ellos parecen querer a toda costa obligar a todos a creer y a hacer los rituales que ellos hacen y por muy tolerante y pacífica que sea hay días que no tengo ganas de escuchar tanta ridiculez.
    Muy bien dicho eso de "Cree lo que quieras, pero en tu iglesia"

    Nos leemos

    PD: El libro se podrá comprar desde otros países??

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. acabo de leer que sí estará en ebook y que llegará a latinoamérica.(eso me pasa por no leer el aviso al final xD)

      Eliminar
  6. F. campayo´
    Para ir un poco más lejos en la frase "que cada uno crea en lo que quiera, pero en su iglesia" hace tiempo que escribí algo así como " que cada uno crea lo que quiera, pero dentro de su cabeza" ya que si me lo cuentas no podré evitar pensar que eres un idiota. Lo siento pero yo funciono así. Un abrazo a todos.

    ResponderEliminar
  7. Gran ensayo Clemente como es usual contigo, creo que se nos hace mas dificil a todos crecer creyendo en todos los cuentecitos que nos hacen cuando chicos y hemos llegado a un punto en el que necesitamos comunicarnos de una manera realista con nuestros hijos sin dejar de jugar con ellos ni permitirles que disfruten de su nines. Mientras mas rapido les hace notar como funciona el mundo actual y los peligros y riesgos reales mas rapido les preparas para lidiar con ellos.
    En referencia a tu libro enviame el link para obtener el e-book cuando sea posible.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Edu. Gracias por tus palabras, y por tu interés en el libro.
      Con respecto al link para el e-book, a partir del 17 de septiembre se podrá conseguir (el precio será 9,49 euros)en la plataforma para compra electrónica de Ediciones Urano: www.amabook.com
      ¡Saludos cordiales!

      Eliminar
  8. Es.el trauma mas grande, que se les puede causar halos niños dejar que crean en cosas imaginarias,y prueba de ello es que los cristianos aun siguen con ese trauma de infancia.saludos a todos y me uno por no mas profesores de religión en ningún colegio,al no ser que sea presentado
    en forma de cultura general

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es exactamente eso lo que defiendo en el libro: religiones como cultura general, desde una perspectiva antropólogica y sociólogica, pero no como hechos ciertos... Eso que quede para las iglesias.
      ¡Saludos!

      Eliminar
  9. Un argumento que usa a menudo la masa católica es que: ¿Cómo puede ser que haya tantos creyentes? ¡será porque tenemos razón! No puede haber tanta gente equivocada.
    Por otro lado, estoy al tanto de lo que piensan los padres de alumnos sobre la clase de religión, dicen que les aporta valores. He cogido un libro de esta asignatura de primaria y el 90% es adoctrinamiento:"Dios todo lo hace bien"
    ¿Algún comentario al respecto?
    Gracias, Edurne

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Perdona si queda pedante que me cite a mí mismo, Edurne, pero respecto a tu primera cuestión, me ha venido a la cabeza inmediatamente un párrafo de ¿Dónde está Dios, papá?:
      "Y aunque los ateos y agnósticos estemos en franca minoría frente a teístas y deístas, es mi impresión que, en cuestión de dioses, el humilde razonamiento de unos pocos individuos vale más que la doctrina de millones heredada sin cuestionar".

      Y respecto a lo de que las clases de religión aportan valores, le he dedicadao un capítulo entero al asunto, el 21: ¿Se puede ser bueno, sin creer en dioses?
      Ya puedes adivinar la respuesta que argumento en ese capítulo.
      ¡Gracias por participar, Edurne!

      Eliminar
    2. Hola, debo decirte que recién he descubierto tus páginas y comparto todos los puntos de vista que he leído hasta ahora. Sin embargo respecto a este asunto de la educación laica quisiera plantear un cuestionamiento. Personalmente no tendría a mis hijos en una escuela religiosa o donde se impartieran clases de adoctrinamiento, sin embargo creo que a lo largo de mi vida he conocido y vivído valores de conducta a través de mis padres y por experiencias y propio discernimiento, lo cual me hace considerar que puedo transmitirlos a mis hijos y hacer de ellos buenos seres humanos sin someterlos a la enseñanza del pecado y la culpa. ahora bien, en méxico mi país, existe una gran pobreza y una gran ignorancia en mucha gente, el nivel educativo en un amplio sector de la población no rebasa la educación básica, de ahí que según yo una de las causas de que se haya disparado la cruel violencia que flagela a mi patria. En ese caso, considero que si la religión, aún através de la teoría del pecado y la culpa, difundiera valores entre esa población, mucho se ayudaría a humanizar a esa gente que al día de hoy comete los peores crímenes en contra de sus semejantes. Quizá es facil hablar de liberar el pensamiento y la razón cuando se tienen elementos para hacerlo y así enfrentar al oscurantismo, pero cuando no se tiene educación quizás la religión si sea un elemento venga a aportar valores a un pueblo que carece de todos. agradecería sus opiniones al respecto.

      Eliminar
  10. Aquí desde puerto rico saludos muy bueno todo lo q públicas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias, Ángel! Me alegra que te guste el blog. Saludos desde Zaragoza, España.

      Eliminar
  11. Exelente!! Esperando la llegada a Chile de este libro, y esperando que tenga un gran exito.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias por tus buenos deseos! En diciembre, el libro saldrá en Chile. ¡Espero que te guste!

      Eliminar
  12. Hola Clemente; la verdades pienso que la posición de que cada cual crea lo que quieras pero en su iglesia, es definitivamente muy naif, por ponerle un nombre suave. Todos los ateos o agnósticos o definitivamente no creyente en ninguna doctrina que encasille al ser humano bajo un código de barras y como rebaño de ovejas, sabemos perfectamente que esta filosofía de hace lo que quieras pero no me jodas, no ha funcionado ni funcionará jamás. Llevo años, muchos, de mi vida y de mi hijo y de mi familia completa,en una constante lucha de tolerancia contra los ataques despiadados de los creyentes y religiosos ya sea en mi trabajo o en el colegio y universidad donde mi hijo estuvo, sin tomar en cuenta los círculos sociales, etc. Nunca me defiendo de nada ya que lo considero inútil e improcedente, no me interesa convencer a nadie de que abandone O TOME CONSCIENCIA DE SUS ESTUPIDECES, soy de la política que el que nace sin cerebro muere esclavo de su vacío. Creo que nunca debemos olvidar que el adoctrinamiento religioso que impera en el mundo,después de la inquisición, ha sido y es voluntario para quien lo toma, entonces es en este punto es en donde el humano se nos pierde, en el miedo y la incapacidad para hacerse cargo de si mismo y responsable de su existencia, y que hace que pase esto?, pues simple, la evolución no la alcanzan a comprender más que unos cuantos conscientes humanos dispersos en el mundo. Y bueno, creo firmemente que BASTA ya de esa tolerancia que nos genera la educación y el tacto, yo siempre me pregunto que dirían los religiosos si nosotros los ateos fuéramos de puerta en puerta y de iglesia en iglesia tratando de explicarle al mundo que dios no existe nada más que en sus vacías mentes?. Estamos en tiempos de evolución y verdad, tiempos en donde se crea y concibe el Homo Novus, y ya no hay espació para estupideces y creencias que solo frenan el desarrollo de la conciencia de la humanidad. Hay que ocupar los espacios invadidos por los religiosos y perder el miedo a enfrentar la muralla de las creencias que tanto daño nos ha hecho como humanidad.
    Saludos y felicitaciones por tu libro.
    Milena Renner

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En mi círculo más cercano conozco a parejas en las que uno es creyente y el otro no. En la mayoría de ellas, el o la que cede es el no creyente. Pongo ejemplos: Nos casamos por la Iglesia porque me hace ilusión; bautizamos a los niños porque claro, cómo van a estar sin bautizar, qué van a decir!; los niños toman la comunión porque la toman sus amigos y no les vas a quitar la ilusión y luego viene la confirmación... El caso es que el no creyente, de cara a la galeria actúa como un creyente (en realidad cede), porque si hiciera respetar sus principios seguramente sería tildado de radical y habrían problemas. ¿alguien tiene la misma sensación que yo?
      Un saludo. Edurne

      Eliminar
    2. Creo que lo que describes, Edurne, no es una sensación tuya. Son, sencillamente, hechos. Totalmente de acuerdo.
      ¡Saludos!

      Eliminar
    3. Hola, Milena, gracias por participar.
      Lo que nos describes, en definita, es cierto: lo que habitualmente se denomina "respeto hacia las creencias religiosas" significa "si no crees en dioses, calla, no cuestiones nada, aunque las creencias de otros también estén afectando a tu vida".
      Saludos, Milena.

      Eliminar
  13. Amigo Clemente, tan incisivo como siempre. Muy cierto lo que indicas sobre que los dioses juegan un papel de servir de consuelo, y así será quien sabe hasta cuando. Yo le llamo a eso “comodín”, es decir, esa lamparita mágica que frotas cuando necesitas algo que no está dentro de tus posibilidades. Lo considero como una cualidad humana relacionada a la esperanza, y para algunos es el trampolín de salvación. Pero eso sí, que no intenten hacerme creer que ese dios que sale cual genio de Aladdin va resolver mis problemas también, por eso, que sigan frotando su lámpara, pero en su casa o en su iglesia.
    Un abrazo!
    Rafael Baralt

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Me gusta tu analogía de la lámpara!
      Un abrazo, Rafael.

      Eliminar
  14. No creo que ellos consientan dejar el proselitismo. Sus argumentos a favor de la existencia de dios son débiles, irracionales, cuando no directamente falsos, y necesitan hacer propaganda para no decaer. Un alto cargo católico de Barcelona dijo hace unos meses que los niños sin clases de religión tienen un nivel cultural bajo. Según las estadísticas del CIS en España, entre los que no han cursado estudios de ningún tipo los católicos suman más del 90%, mientras que entre los que tienen estudios universitarios el porcentaje de católicos ronda el 50%. Aunque no tenga que ver directamente con la existencia de dios, esta mentira ilustra muy bien como la religión manipula la realidad.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estoy de acuerdo contigo Daniel, tengo estudios de pedagogía y la realidad es que la inclusión de las clases de religión en la escuela supone la anulación de la reflexión y del cuestionamiento de las cosas desde pequeños. No nos enseñan a pensar, es mejor que seamos obedientes y no hagamos preguntas. Es la sociedad ideal para los grupos dominantes que tenemos en este país.
      Edurne

      Eliminar